TEXTO NARRATIVO SOBRE:
EL CACHIVACHE
POR: Elisa María Rondón
Villada
Mi Cobija
Tengo una cobija desde
que era bebé, me la regalaron cuando nací mi abuela paterna y un tío, no es una
cobija común, con ella pasan cosas especiales, tiene estampado un osito
cafecito muy simpático, adornado con un moño azul y lleva tres globos en la
mano, se llama Osis, pero Osis no está solo, tiene tres amigos; un perrito juguetón
llamado Pelis y 2 hermosas mariposas que revolotean siempre a su alrededor, una
tiene pecas rojas, por eso se llama Pekis, la otra tiene manchas verdes por eso
se llama Manchis. Viven los cuatro en un
pequeño paisaje verde crema con pasto verde y flores rojas y azules, entre
todos me han cuidado desde que era bebé, me consolaban cuando lloraba, jugaban
conmigo, las mariposas se posaban en mis manitas y me hacían reír, Pelis
ladraba suave y dulcemente una agradable melodía y Osis amarraba los globos a mi
cuna para poder mecerme, cuando venia mi mamá a alimentarme ellos se estampaban rápidamente
a la cobija sin hacer ningún ruido, cuando mamá se marchaba a su dormitorio volvían
a salirse de la cobija para velar mi sueño.
Mamá nunca los descubrió pero ellos le ayudaron a cuidarme y a tranquilizarme
cuando me enfermaba o simplemente querían que me “apapacharan”.
Ya no me cobijo con
Cobi (así llamé siempre a mi cobijita)
pero aún duerme a mi lado y se despierta con migo cuando tengo insomnio, aun
salen a jugar Osis, Pelis, Pekis y Manchis, revolotean por toda mi habitación hasta
que me hacen reír, luego Osis mece mi cama y me arropa con su mano peluda,
Pekis y Manchis se posan en mis manos y baten sus alas al compas de la dulce melodía
que ladra Pelis. Aunque ya crecí mi cobijita y sus lindos
personajes no, aun viven y vivirán siempre en mi pensamiento.
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