sábado, 8 de septiembre de 2012


TEXTO NARRATIVO SOBRE:
 EL CACHIVACHE
POR: Elisa María Rondón Villada


Mi Cobija

Tengo una cobija desde que era bebé, me la regalaron cuando nací mi abuela paterna y un tío, no es una cobija común, con ella pasan cosas especiales, tiene estampado un osito cafecito muy simpático, adornado con un moño azul y lleva tres globos en la mano, se llama Osis, pero Osis no está solo, tiene tres amigos; un perrito juguetón llamado Pelis y 2 hermosas mariposas que revolotean siempre a su alrededor, una tiene pecas rojas, por eso se llama Pekis, la otra tiene manchas verdes por eso se llama Manchis.  Viven los cuatro en un pequeño paisaje verde crema con pasto verde y flores rojas y azules, entre todos me han cuidado desde que era bebé, me consolaban cuando lloraba, jugaban conmigo, las mariposas se posaban en mis manitas y me hacían reír, Pelis ladraba suave y dulcemente una agradable melodía y Osis amarraba los globos a mi cuna para poder mecerme, cuando venia mi  mamá a alimentarme ellos se estampaban rápidamente a la cobija sin hacer ningún ruido, cuando mamá se marchaba a su dormitorio volvían a salirse de la cobija para velar mi sueño.  Mamá nunca los descubrió pero ellos  le ayudaron a cuidarme y a tranquilizarme cuando me enfermaba o simplemente querían que me “apapacharan”. 
Ya no me cobijo con Cobi (así llamé siempre a  mi cobijita) pero aún duerme a mi lado y se despierta con migo cuando tengo insomnio, aun salen a jugar Osis, Pelis, Pekis y Manchis, revolotean por toda mi habitación hasta que me hacen reír, luego Osis mece mi cama y me arropa con su mano peluda, Pekis y Manchis se posan en mis manos y baten sus alas al compas de la dulce melodía  que ladra Pelis.  Aunque ya crecí mi cobijita y sus lindos personajes no, aun viven y vivirán siempre en mi pensamiento.

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